El ahorro de energía también puede ser logrado a través de procurar sencillos procedimientos en el uso de nuestros electrodomésticos, específicamente el refrigerador.

En primer lugar, debemos de situar el refrigerador alejado de la estufa, fuera del alcance de los rayos solares y con buena ventilación. En segundo, se debe de revisar que la puerta selle completamente y revisar las gomas periódicamente.

Se deben de colocar los productos de manera correcta para que no obstruyan las salidas de aire. En cuarto lugar, revise la temperatura. Ésta debe de ser adecuada aproximadamente de cinco grados, para que los alimentos se conserven mejor y no se gaste energía en exceso. En quinto, deje enfriar los alimentos antes de meterlos.

En sexto, enchufe con conexión a tierra, no utilice cables o extensiones que puedan generar cortos. Finalmente, instale su refrigerador en un lugar seco, pues la humedad puede causar cortos y facilitar la oxidación de los materiales.

Con estos sencillos consejos podrá ver un ahorro considerable de energía al mismo tiempo en que brinda una vida útil mayor a su refrigerador.